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martes, 14 de noviembre de 2017

POR LAS CALLES DE LA VIDA, TANGO DE CADICAMO Y LUNA

Por las calles de la vida
nos perdimos vos y vo.
Quién se va a olvidar las penas
cuando esas penas
son como antojos...
Quién se va a tragar el llanto
cuando ese llanto
sube a los ojos...
Ella está en mis tristes días...
Ella está en las negras noches de mi drama...
Y ella está en mi vida oscura
como una pura
copa de alcohol.

Por las calles de la vida
nos perdimos vos y yo...

Ya no tendrás que esperar
y que llorar
de madrugada...
Ya no tendrás que sufrir
rencor por mis
calaveradas...
Ni el pañuelo que planchabas con amor
coqueteando en mi bolsillo lo pondrás.
Ni ese beso de enojada
que al regresar
siempre me dabas...
Hoy te falta todo aquello
y a mí tu corazón.

Por las calles de la vida
nos perdimos vos y yo...

Quién me va a decir: ¡Olvide!...
Si aunque la olvide
la llevo adentro...
Quién me va a decir: ¡Borrala!...
Si me acorrala
mi sufrimiento.
Nunca, nunca se me olvida...
Ya mi vida se ha hecho un nudo con su vida...
Y hoy mis sueños se derrumban
sobre la tumba
de esta pasión.

Por las calles de la vida
nos perdimos vos y yo...


lunes, 13 de noviembre de 2017

ORGANITO DE LA TARDE, TANGO DE GONZALEZ CASTILLO Y CATULO CASTILLO

Al paso tardo de un pobre viejo
puebla de notas el arrabal,
con un concierto de vidrios rotos,
el organito crepuscular.
Dándole vueltas a la manija
un hombre rengo marcha detrás
mientras la dura pata de palo
marca del tango el compás.

En las notas de esa musiquita
hay no sé qué de vaga sensación
que el barrio parece
impregnarse todo de emoción.
Y es porque son tantos los recuerdos
que a su paso despertando va
que llena las almas con un gran deseo de llorar.

Y al triste son
de esa su canción
sigue el organito lerdo
como sembrando a su paso
más pesar en el recuerdo,
más calor en el ocaso.
Y allá se va
de su tango al son
como buscando la noche
que apagará su canción.

Cuentan las viejas que todo saben
y que el pianito junta a charlar
que aquel viejito tuvo una hija
que era la gloria del arrabal.
Cuentan que el rengo era su novio
y que en el corte no tuvo igual...
Supo con ella, y en las milongas,
con aquel tango reinar.

Pero vino un día un forastero,
bailarín, buen mozo y peleador
que en una milonga
compañera y pierna le quitó.
Desde entonces es que padre y novio
van buscando por el arrabal
la ingrata muchacha
al compás de aquel tango fatal.


viernes, 10 de noviembre de 2017

LOCA BOHEMIA, TANGO DE J. DE CARO Y D LINYERA


 

Tú eres pequeña y yo
un soñador bohemio, triste y cantor...
¿Qué importa que falte el pan
si la ilusión, con su loco afán,
nos da la emoción
del ideal?
Decías, riéndote:
cantar... reír
besarse, amarse, fundirse
en un solo ser...
Eso es vivir.

Después, cambió Mimí
se fue tras un burgués
y enmudeció el cantor...
¿A qué cantar? ¿Ya quién?
Y entristeció el cuartucho que ayer
en nuestra loca bohemia se abrió
como el hogar de todos
los sin hogar...
Ya no se oirá cantar...
Vaga la angustia en nuestra vida
porque mi corazón
sólo sabe sollozar.

¡Loca bohemia!... Ya
mi corazón no gime... Se fue el dolor...
¡Qué importa si ella no está,
si otra ilusión, con su loco afán,
nos dará la flor
de una emoción!...
¡Venga el olvido!... Que
soñar... reír...
engañarse... traicionarse...
volver a empezar...
¡Eso es vivir!


viernes, 3 de noviembre de 2017

VENTANITA DE ARRABAL, TANGO DE CONTURSI SCATAZZO

En el barrio Caferata
en un viejo conventillo,
con los pisos de ladrillo,
minga de puerta cancel,
donde van los organitos
su lamento rezongando,
está la piba esperando
que pase el muchacho aquel.

Aquel que solito
entró al conventillo,
echao a los ojos el
funyi marrón;
botín enterizo,
el cuello con brillo,
pidió una guitarra
y pa'ella cantó.

Aquel que, un domingo,
bailaron un tango;
aquel que le dijo:
"Me muero por vos";
aquel que su almita
arrastró por el fango,
aquel que a la reja
más nunca volvió.

Ventanita del cotorro
donde sólo hay flores secas,
vos también abandonada
de aquel día... se quedó.

El rocío de sus hojas,
las garúas de la ausencia,
con el dolor de un suspiro
tu tronquito destrozó.


martes, 31 de octubre de 2017

LA ULTIMA, TANGO DE CAMILLONI Y BLANCO

Ya no puedo equivocarme, sos la última en mi vida,
y es la última moneda que me queda por jugar.
Si no gano tu cariño la daré por bien perdida
ya que nunca más la vida me permitirá ganar.

Te confieso deslumbrado que no esperaba tal cosa.
Ya están luciendo mis sienes pinceladas de marfil,
ya mi patio abandonado no soñaba con la rosa
y se realizó el milagro con la última de abril.

Sos la última y espero que me traigas la ternura,
ésa que he buscado en tantas y que no puedo encontrar.
Ya no quiero pasionismo, ni amorío, ni aventura...
Yo te quiero compañera para ayudarme a luchar.

No me importa tu pasado ni soy quién para juzgarte
porque anduve a los sopapos con la vida yo también.
Además hay un motivo para quererte y cuidarte:
se adivina con mirarte que no te han querido bien.

Fue por eso que te dije ya no puedo equivocarme,
sos la última que llega a perfumar mi rincón
y esas gotas de rocío que no te dejan mirarme
me están diciendo a las claras que alcancé tu corazón.

Pero si la mala suerte me acomoda el cachetazo
con que siempre está amagando para hacerme fracasar,
no podré sobreponerme a este último fracaso
y yo seré como un grillo, muerto al pie de tu rosal.


lunes, 30 de octubre de 2017

LA PULPERA DE SANTA LUCIA, VALS DE BLOMBERG Y MACIEL

Era rubia y sus ojos celestes
reflejaban la gloria del día
y cantaba como una calandria
la pulpera de Santa Lucía.

Era flor de la vieja parroquia.
¿Quién fue el gaucho que no la quería?
Los soldados de cuatro cuarteles
suspiraban en la pulpería.

Le cantó el payador mazorquero
con un dulce gemir de vihuelas
en la reja que olía a jazmines,
en el patio que olía a diamelas.

"Con el alma te quiero, pulpera,
y algún día tendrás que ser mía,
mientras llenan las noches del barrio
las guitarras de Santa Lucía".

La llevó un payador de Lavalle
cuando el año cuarenta moría;
ya no alumbran sus ojos celestes
la parroquia de Santa Lucía.

No volvieron los trompas de Rosas
a cantarle vidalas y cielos.
En la reja de la pulpería
los jazmines lloraban de celos.

Y volvió el payador mazorquero
a cantar en el patio vacío
la doliente y postrer serenata
que llevábase el viento del río:

¿Dónde estás con tus ojos celestes,
oh pulpera que no fuiste mía?"
¡Cómo lloran por ti las guitarras,
las guitarras de Santa Lucía!


viernes, 27 de octubre de 2017

GRICEL, TANGO DE JOSE MARIA CONTURSI Y MARIANO MORES

No debí pensar jamás
en lograr tu corazón
y sin embargo te busqué
hasta que un día te encontré
y con mis besos te aturdí
sin importarme que eras buena...
Tu ilusión fue de cristal,
se rompió cuando partí
pues nunca, nunca más volví…
¡Qué amarga fue tu pena!

No te olvides de mí,
de tu Gricel,
me dijiste al besar
el Cristo aquel
y hoy que vivo enloquecido
porque no te olvidé
ni te acuerdas de mí...
¡Gricel! ¡Gricel!

Me faltó después tu voz
y el calor de tu mirar
y como un loco te busqué
pero ya nunca te encontré
y en otros besos me aturdí…
¡Mi vida toda fue un engaño!
¿Qué será, Gricel, de mí?
Se cumplió la ley de Dios
porque sus culpas ya pagó
quien te hizo tanto daño.