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martes, 16 de enero de 2018

EL PAÑUELITO, TANGO DE PEÑALOZA Y FILIBERTO

El pañuelito blanco
que te ofrecí,
bordado con mi pelo,
fue para ti;
lo has despreciado
y en llanto empapado
lo tengo ante mí.

Lejos cantaba un ave,
mi dulce bien,
cuando me abandonaste
no sé por quién,
y hasta el pañuelo
rodó por el suelo
de ver tu desdén.

Con este pañuelo sufrió el corazón,
con este pañuelo perdí una ilusión,
con este pañuelo llegó el día cruel
que tú me dejaste gimiendo con él.
el fiel pañuelito conmigo sufrió,
El fiel pañuelito conmigo quedó,
el fiel pañuelito conmigo ha de ir
el día que acabe mi lento sufrir.

Este pañuelito fue
compañero de dolor;
cuántas veces lo besé
por aquel perdido amor.
Bordado en él tu nombre está
y lo llevo siempre aquí
cuánta pena que me da
recordándome de ti.

La tarde estaba triste
cuando te vi
y cuando de tu boca
temblando oí
que no me amabas
y que te alejabas
por siempre de mí.

El noble pañuelito
en mi penar
ha sido confidente
de mi pesar
y acaso impida
que nunca en la vida
te pueda olvida.


jueves, 11 de enero de 2018

TEMBLANDO, VALS DE CHARRUA Y ACUÑA

Linda estaba la tarde en que la vide,
el patio de su rancho acomodando
y aunque guapo pa'todo me sentía,
no pude hablarle y me quedé temblando.

Estaba como nunca la había visto,
vestido livianito de zaraza,
con el pelo volcao sobre los hombros
era una virgen que encontré en la casa.

Ni ella ni yo, ninguno dijo nada,
con sus ojazos me siguió quemando,
dejó la escoba que tenía en la mano,
me quiso hablar y se quedó temblando.

Era el recuerdo del amor primero,
amor nacido en una edad temprana,
como esas flores rústicas del campo
que nacen de la noche a la mañana.

Amor que está oculto en los adobes
de su rancho paterno tan sencillo
y en la corteza del ombú del patio
escrito con la punta del cuchillo.

Me di vuelta pisando despacito,
como quien desconfía de una trampa,
envolviendo recuerdos y emociones
entre las listas de mi poncho pampa.

No sé que me pasó, monté a caballo
y me fui galopiando a ríenda suelta,
con todos los recuerdos y emociones
que en las listas del poncho saqué envueltas.

Linda estaba la tarde en que la vide,
el patio de su rancho acomodando.
La tarde en que guapo me sentía
no pude hablarle y me quedé temblando


lunes, 25 de diciembre de 2017

ARRABALERA, TANGO DE CATULO CASTILLO Y SEBASTIAN PIANA

Mi casa fue un corralón
de arrabal bien proletario,
papel de diario el pañal,
del cajón en que me crié...
Para mostrar mi blasón,
pedigree modesto y sano.
¡Oiga, che!... ¡Presénteme...
¡Soy Felisa Roverano,
tanto gusto, no hay de que!...

¡Arrabelera,
como flor de enredadera
que creció en el callejón!
¡Arrabalera,
yo soy propia hermana entera
de Chiclana y compadrón!...
Si me gano el morfi diario,
qué me importa el diccionario
ni el hablar con distinción.
Levo un sello de nobleza,
soy porteña de una pieza,
tengo voz de bandoneón.

Si se le da la ocasión,
de bailar un tango arrespe,
encrespe su corazón,
de varón sentimental.
Y al revolear mi percal,
márqueme su firulete,
que en el brete musical
se conoce, la gran siete,
mi prosapia de arrabal.